jueves, 6 de diciembre de 2012


¿Te olvidaste que tu padre era le jefe del mio y que por libre albedrío lo echó del trabajo aquel invierno tan frío? Me da escalofríos cuando ese lío rememoran.
Porque ahí aprendí que los hombres también lloran.

Pero hoy tengo con la justicia una cita, y no será en vano,
tanto recé para encontrarte a la virgencita y a San Cayetano
que después de esta visita seguro quedamos a mano.

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